jueves, 7 de junio de 2012

Cova de ses Bruixes y Pas de la Roca LLisa


Como ya va siendo tradición, nos juntamos los tres mosqueteros Andreu, José y Albert para ir haciendo esos pasos perdidos y medio olvidados de las rutas Mallorquinas. En esta ocasión es el turno de los cuatro pasos que rodean a “la Malé” en la zona de Mortitx.

Empezamos por la tarde, cuando el sol ya no es tan fuerte y realizamos la aproximación desde la carretera en dirección a la Cova de ses Bruixes por el sendero que va paralelo a la derecha del torrente (Ver entrada anterior).

Cuando llegamos tenemos una vista fantástica, el agua cristalina está en calma y nos invita a refrescarnos, el sol empieza a ponerse y los “gritos” amplificados de las gaviotas dentro de la cueva, nos hacen imaginar a una bruja riendo mientras prepara su caldero con pociones.

Pasamos la noche en modo Vivac junto a sa Font de la Caleta, el agua es potable y siempre la he visto correr pero en esta última ocasión había crías de mosquito,… dicen que lo que no mata engorda, así que creo que he cogido un par de kilos, jejeje!!

Nos levantamos a las 06:00 para no tener el sofocante sol encima y empezamos la segunda parte de la ruta. El único sendero que hay está fitado y marcado, excepto en algunos tramos donde ni el sendero, ni las marcas son visibles pero con un poco de intuición sobre el mapa no hay problema.

Pas del Forat: A nuestro entender es un paso expuesto en el acantilado donde el sendero está cortado, tenemos la ayuda del tronco de una mata que nos permite poner el pie.

Pas del Pinetó: Este paso es fácil de reconocer ya que trepando un poquito se pasa junto a un pino que crece en las paredes de la montaña. Nos lo encontraremos a mano derecha.

Esta zona es un poco liosa, por lo visto hay dos marcas, una a mano derecha que asciende con más inclinación y otra de continua recto, destrepa una roca y hace una curva de subida a la derecha. Ambas se juntan antes del paso.

Pas de la Roca LLisa: Como su nombre indica, nos encontramos bajo una gran roca lisa de unos 10m de alta, hay cazos para los pies y manos, y en algunos puntos y según la estación del año puede ser muy resbaladiza,  por lo que conviene mantener la regla de los 3 puntos (avanzamos poco a poco asegurando siempre con 3 puntos de contacto entre las manos y los pies).

Cuando llegamos arriba, hay zonas de caos y algunas fitas, una vez que llegamos a la zona plana se convierte en un paseo. Merendamos junto al Pou de la Malé y seguimos hasta el…

Pas des Garrover: Este paso situado entre rocas carece de dificultad.

Por último seguiremos la fitas hasta “la Coma” en dirección al Coll de l’Era, pero nos desviaremos antes para pasar junto a las viñas y terminar en las casas de Mortitx.

Distancia total: 15Km
Tiempo efectivo: 5h 40min
Dificultad: Alta

Recordatorio:
Respeta la naturaleza y la propiedad privada.
Esta es zona de cría de aves en peligro como el buitre negro.







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Massanella nocturno – Vivac


Hacía tiempo que nuestra compañera Carmen propuso esta subida nocturna al Massanella y la verdad es que tuvo muy buena aceptación, en total 18 personas y dos perritos muy simpáticos.

Nos concentramos a las 22:00 en Inca y empezamos a caminar a las 23:00. La noche está abierta y queda iluminada por luna llena, de hecho en el primer tramo de camino no eran necesarios los frontales.

El ritmo es suave pero constante y con el camino bien fitado no hay ningún problema, por lo que en poco más de 2 horitas estamos arriba.  Nos acomodamos y nos preparamos para pasar la noche al aire libre (Vivac) y como no tenemos hoguera, nos ponemos todos alrededor de un farolillo donde con unas cervecitas y buen rollo, vamos contando historia y anécdotas pasadas.

La noche estrellada se hace corta, ya son las 07:00, desayunamos, lo dejamos todo limpio y reanudamos la marcha para terminar de hacer cima. Nos sorprenden las nubes bajas que avanzan hacia nosotros dejando 4 gotitas a su paso, pero la verdad que se agradece que nos refresquen un poco mientras descendemos dirección a sa Font de s’Avenc.

Llegamos a la gasolinera y para terminar con buen “sabor de boca” nos vamos a merendar al estilo mallorquín de un buen Pa amb oli.

Desde aquí mandamos un saludo a todos los que vinieron y esperamos veros próximamente! 




 


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sábado, 2 de junio de 2012

Serra de na Burguesa

Ruta: La Vileta, Cementerio de la Vileta, Coll de Son Marill, Puig dels Revells, Coll de Son Camps, Coll del Vent, Mirador de n’Alzamora, Coll dels Pastors, na Burguesa

Nivel de dificultad: Fácil

Duración: 4 horas 30 minutos

Recomendaciones:
Algunos tramos se pueden efectuar en bicicleta de montaña.
La iglesia de la Vileta nos marca el punto de partida de este recorrido. Empezamos a caminar por la calle camí de la Vileta en dirección al cementerio. En pocos minutos llegamos a las cases de Son Puig, que aparecen a la derecha del camino. Seguimos andando, rodeados de almendros y algarrobos, para más adelante dejar el camino de Son Putxet a la derecha y tomar una pequeña curva a la izquierda que nos sitúa dentro del pinar. Algunos centenares de metros de asfalto después, la carretera termina en el cementerio de la Vileta, uno de los pocos de Mallorca que posee la categoría de parroquial.
Dejamos el campo santo a la derecha y seguimos, en línea recta, por un camino de carro que nos introduce en el pinar. Conviene prestar atención a los numerosos caminos existentes y no confundirse. El nuestro es el que se mantiene recto y consolidado. Una bifurcación a tener en cuenta la hallaremos a cinco minutos del cementerio, pero seguimos recto, hacia el noroeste. En unos siete u ocho minutos llegamos a otro cruce importante, tras una corta subida. Debemos torcer hacia la izquierda, junto a una torre eléctrica. La pista ahora desciende y en menos de cien metros nos deja en otra bifurcación. Si giráramos a la izquierda volveríamos al cementerio. Tenemos que tomar el camino de la derecha, el camino viejo que baja del coll de Son Marill y que antaño unía Palma con Puigpunyent, desde donde se enlazaba con el camino real de Estellencs. Así pues, torcemos hacia la derecha para subir hacia el coll de Son Marill, por un camino viejo, con restos del empedrado tradicional, que discurre algunos metros en paralelo a una pista forestal y salva un acentuado desnivel. Más arriba, a unos cinco minutos de la última encrucijada, el camino viejo describe una curva hacia la izquierda, alejándose de la pista forestal que continúa en línea recta, subiendo. Giramos por el camino viejo y seguimos nuestra ruta por el empedrado, hasta dar nuevamente con la pista forestal, que destruye esta obra de ingeniería popular. Ya sobre la pista, unos pocos metros más arriba giramos en la siguiente curva a la izquierda, dejando la pista a la derecha. Después de una doble curva, el empedrado vuelve a aparecer. Dos minutos más adelante, en una bifurcación, optamos por el camino que sale hacia la izquierda y llegamos al coll de Son Marill, donde se presenta una encrucijada de caminos. Si giramos a la derecha llegaremos enseguida al punto central, donde se hallan las ruinas de una antigua posada. El nuestro es el que se dirige hacia la izquierda, y, en unos quince minutos, nos llevará hasta un nuevo cruce: a la izquierda aparece el tramo que conduce a la cima del puig dels Revells (386 metros), por lo que dejamos momentáneamente el camino principal y giramos a la izquierda, en busca de la citada cima, desde la cual podremos obtendremos vistas sobre Palma. Visitada la zona, volvemos del puig dels Revells por la misma vía hasta el camino principal, donde giramos hacia la izquierda. El camino baja hasta el coll de Son Camps (342 m), al que llegaremos en menos de diez minutos. Desde el coll seguimos subiendo en dirección poniente, dejando a la derecha un avenc. A unos dos minutos del coll dejamos a la izquierda el camino que sube hacia el coll de Son Vida y seguimos por el camino de la derecha. Caminamos, al principio, sobre llano, con un marge a la derecha. A unos cuatro minutos de la anterior bifurcación, dejamos a la derecha un camino que desciende. Iniciamos ahora una breve subida. Pasados dos minutos llegamos a una encrucijada de caminos. Nosotros seguimos por el camino de la derecha, hacia los Puntalls de Valldurgent. Avanzamos por el camino de carro, en ligero ascenso, con una pared seca a nuestra izquierda, hasta que en el lado izquierdo, cerca de la pared, encontremos un mojón. Cruzamos la pared medianera por un hueco. En el lado opuesto, torcemos a la derecha, pasamos por al lado de una barrera metálica e iniciamos una subida. A nuestra derecha, a lo lejos, podremos observar una torre de vigilancia contra incendios. Cuando el camino empieza a girar hacia la torre, sale, a nuestra izquierda, un sendero que debemos tomar. Dicho camino baja hasta el coll del Vent y ofrece bonitas panorámicas.

EL COLL DEL VENT

El coll del Vent está atravesado por la carretera que va de Palma a Calvià por el coll de la Creu (Ma - 1043). Al pisar el asfalto giramos hacia la izquierda y vamos a la búsqueda del mojón que marca el kilómetro seis. Después del mojón torcemos a la derecha, dejando la carretera, y nos dirigimos al mirador de n’Alzamora. Debemos estar atentos, porque de inmediato, a unos quince metros de la carretera, giramos por el primer camino que sale a la derecha. Pocos minutos después de esta bifurcación de caminos, tras un breve descenso, llegamos a otro cruce y tomamos ahora el camino de la izquierda (el de la derecha nos llevaría a la carretera). Poco después del cruce de caminos, a la izquierda observamos una cavidad que debió ser utilizada como cantera. Más adelante salvamos un cable de alambre colocado para que no accedan los vehículos, y, seguidamente, dejamos a la izquierda un camino de carro que conduce al coll de la Creu. En dos minutos arribamos a una nueva encrucijada de caminos importante, ya que hacia la izquierda sigue el camino que va al coll dels Pastors y a Gènova (en un duro aunque breve ascenso, al principio), con el que luego enlazaremos en el coll dels Pastors, mientras que hacia la derecha discurre el camino del mirador de n’Alzamora, nuestro próximo objetivo. Seguimos, pues, hacia la derecha. Vamos dejando vías que nos salen a derecha e izquierda. El camino diseña una acentuada curva a la derecha y supera una torrentera, con un horno de cal junto a ella.

EL MIRADOR DE N’ALZAMORA

Andamos ahora en ascenso, y en unos diez minutos nos encontramos con un cruce, con un sendero a la izquierda  que enlaza con el coll del Pastors, por donde regresaremos tras visitar el mirador. Así, continuamos hacia la derecha y en cinco minutos llegamos al mirador de n’Alzamora, que cuenta con un refugio hoy en ruinas que fue edificado por el Grup Excursionista del Foment del Turisme de Mallorca en memoria del empresario Ferran Alzamora i Gomà, presidente de la entidad entre 1919 y 1925. Desde este mirador podremos observar una buena vista sobre los valles de Benàtiga y de Valldurgent, la sierra de Burotell, el puig de Galatzó y la mola de l’Esclop. También contemplamos Santa Ponça, Calvià y la zona de Capdellà. Desde el mirador volvemos al cruce de caminos anteriormente citado y al llegar a él torcemos a la derecha, por el estrecho sendero del coll dels Pastors. A unos cinco minutos de la bifurcación de caminos dejamos un ramal a la derecha que nos llevaría hasta la cueva del Marbre. El sendero se confunde con las rocas, y empieza a bajar hacia una torrentera que ocupa el fondo de la coma. Después de atravesar la torrentera recuperamos el camino. Andados cinco minutos llegamos a una explanada y giramos por el camino de la izquierda. A poco más de cinco minutos de la explanada entramos en la pista que viene del coll dels Pastors. El coll queda muy cerca, girando a la izquierda.

EL COLL DELS PASTORS

El coll dels Pastors es un pequeño llano identificado por dos grandes pinos en el centro. Este lugar antiguamente era un centro de actividades que utilizaban los pastores del lugar. Situados de espaldas a los pinos, identificamos tres caminos: el de la derecha, por el que venimos desde el mirador de n’Alzamora, es una ruta que se adentra en el término de Calvià; frente a nosotros, el que seguiremos, que describe una ligera subida; y el de más a la izquierda, el de la cueva de los pastores. Caminamos pues por la pista del centro, que supera un corto desnivel y que tiene a su izquierda una profunda vaguada, la coma del Sec, ocupada por el torrente del Mal Pas. El camino hacia el monumento de na Burguesa avanza con breves subidas y bajadas. Ofrece bellas vistas sobre el castillo de Bellver, Palma y su bahía, Illetes y Palmanova y, en los días más despejados, puede verse el archipiélago de Cabrera. Ya cerca del monumento, después de pasar junto a unas grandes antenas de telecomunicaciones y con el castillo de Bendinat frente a nosotros, en la lejanía, llegamos a una bifurcación: hacia la derecha discurre un camino hacia un chalé. Nuestra ruta prosigue por la izquierda y nos deja en unos metros en las instalaciones de na Burguesa, antiguamente conocido como el puig del Caragol de Beiana. Desde na Burguesa podríamos bajar hasta Gènova, por la carretera asfaltada, en la que encontraríamos un mirador del Fomento del Turismo de Mallorca que ofrece vistas privilegiadas sobre el barrio de Gènova y el área del castillo de Bellver.

info de: diariodemallorca.es

La Vall d’Alcanella y el camí de ses Figueroles

Salimos del coll de la Batalla, en la carretera de Inca a Lluc. Situados de cara a la gasolinera, nos dirigimos hacia el camino que se encuentra a la derecha del restaurante. Se trata de un camino de carro con las características de una pista forestal que avanza hacia levante. En este primer tramo observamos encinas, pinos, matas y estepes llimonenques. Retrospectivamente podremos contemplar la cima del puig de Massanella. A la altura de un rotlle de sitja encontramos un cruce de caminos, a unos siete minutos de iniciar la excursión. Tomamos el camino de la izquierda, que ahora sube ligeramente. La pista forestal acaba pronto, en un coll de tords (espacio estrecho entre dos árboles por donde suelen pasar los tordos al alba o anochecer y donde los cazadores colocan sus trampas para atraparlos). Nuestra ruta continúa recto, en sentido a levante, por un sendero casi inexistente. Seguir el camino correcto no es tarea fácil. En realidad avanzamos entre rocas, hacia un portillo abierto en una pared seca, un lugar conocido como el pas d’en Bartomeu. Una pequeña construcción nos ayudará a encontrar dicho paso. Desde este punto se disfruta de una vista panorámica sobre el macizo del puig de Massanella y el valle de Lluc. Desde el pas d’en Bartomeu seguimos avanzando hacia la derecha, en dirección a la mola del puig del Castellot (680 m), el cual reconoceremos por su cima llana. Avanzados unos metros por la ladera de la montaña, sin ganar ni perder altura, decidimos ir ladera abajo, en busca del camí de ses Figueroles, un camino señalizado (con marcas verdes) que encontraremos en el coll de la Rota. Es un descenso rápido, entre rocas desnudas y algún árbol caído víctima de un rayo. El camino va consolidándose como un sendero de montaña.
ElcolldelaRota

Entre acebuches, matas, carrizo y estepa joana, llegamos a la pared del coll de la Rota, muy derruida. Este coll separa el puig del Castellot, que nos queda a la derecha, del puig de les Covasses, a la izquierda. Desde el coll de la Rota se puede visitar la casa de neu de ses Figueroles. Para ello tenemos que desviarnos momentáneamente del camino y dirigirnos hacia la derecha si nos situamos de espaldas al puig de Massanella. Siguiendo una pared seca a la derecha, hallaremos el depósito de nieve a cuatro o cinco minutos del coll, en un lugar lleno de vegetación.

Desde el coll de la Rota seguimos caminando, en bajada, hacia las casas de ses Figueroles. El sendero está poco marcado e invadido por la vegetación. En algunos tramos presenta restos de empedrado. El camino se aplana al llegar a la casita de la Rota, que presenta un estado de ruina total. Desde la casita de la Rota seguimos descendiendo entre algunos marges desmoronados para llegar a la marjada de la fuente de la Rota, un terreno que antiguamente se dedicó al cultivo. En las marjades, tres en total, aún se levantan algunos árboles frutales. Desde la fuente de la Rota nos soltamos en bajada hacia las casas de ses Figueroles, con el valle al fondo, entre nuestra posición y la sierra del Pas d’en Bisquerra. El camino, un auténtico sendero de herradura, conserva algunos tramos de trazado de gran belleza y otros muy deteriorados, con vegetación que a menudo dificulta el paso. El camino está protegido por un marge de sostenimiento. Unas curvas más abajo el camino entra en una zona muy sombría y húmeda, en la que se encuentra la fuente de la Mata. Unos metros después accedemos a las casas de ses Figueroles. Para llegar a ellas hay que franquear el torrente.

Las Casas deses Figueroles
La possessió de ses Figueroles ya aparece documentada en el año 1370. Las casas presentan un aspecto rústico y en los últimos años su estado de conservación se ha deteriorado mucho. La parra que se levantaba sobre la explanada empedrada ha desaparecido y el interior de la construcción se ha convertido en un nido de infección. La casa tiene un alzado de dos plantas y a la izquierda hay algunas estancias dedicadas a establos. También dispone de un pozo, muy profundo, y restos de lo que fue la pileta de la colada.
Desde ses Figueroles tenemos que dirigirnos ahora hacia las tierras de Alcanella. Para ello debemos ir hacia levante, hacia la base de la Capella Blava, a la izquierda cuando salimos de las casas. Caminamos entre antiguos campos de cultivo, hacia las encinas. Atravesamos el lecho del torrente de Alcanella o dels Picarols y franqueamos un portillo. Avanzamos unos metros hacia el sur y enlazamos con el camino que va de Alcanella a Binibona y Caimari, con una pequeña subida hacia la izquierda. Una pintada en una roca nos indica que por este camino también podemos ir al puig Tomir. Para dirigirnos hacia Alcanella giramos pues a la izquierda, según la posición de llegada. Nuestro camino, de herradura, con algunos tramos empedrados y escalones, sube por la ladera de la Capella Blava. A la izquierda tenemos el torrente de Alcanella. A medida que avanzamos, las casas de ses Figueroles nos ofrecen perspectivas diferentes. El carrizo, las zarzaparrillas y el brezo nos dificultan la marcha. La ladera redondeada del puig Tomir la vemos cada vez más cerca. A la izquierda podemos observar grandes bloques de rocas, posiblemente desprendidas de los precipicios superiores; a la derecha, en la cresta de la Capella Blava, otras rocas amenazan con caer al vacío; y a nuestras espaldas, cada vez más lejos, el puig de Massanella. El camino de Alcanella nos muestra rincones de difícil acceso, como el torrente de la Moleta, que desagua en el dels Picarols. Más adelante, iremos separándonos de los acantilados de la Capella Blava y llegaremos al portillo del camino de Alcanella para entrar en sus campos de cultivo llamados precisamente el Camp.
ElvalledeAlcanella

El puig Tomir y el puig del Boix rodean el valle de Alcanella. Nuestro camino está invadido por la estepa llimonenca. A la derecha tenemos el torrente y a la izquierda una suave ladera con piedras sueltas. Unos diez minutos después de franquear el portillo, el camino gira a la izquierda para acercarse a las casas de Alcanella, entre algarrobos, olivos y alguna higuera. Llegados a una pista, se nos presenta una encrucijada de caminos. El de la izquierda conduce a Menut y el puig Tomir. Nosotros giramos a la derecha, para superar una barrera por un botador de madera instalado recientemente. Un poco más adelante encontramos la rampa que se dirige a las casas de Alcanella, cerradas para el senderista. Nuestra ruta prosigue por el camino de la izquierda y utiliza de nuevo otro botador. Superado el botador, giramos a la izquierda, ya que si fuéramos hacia la derecha daríamos con la verja que circunda la possessió de Alcanella. Caminamos por s’Enrocador des Bosc, con la cima del puig des Boix a nuestra derecha. La vegetación arbórea escasea y el camino no deja de subir, aunque de un modo ligero. En unos veinte minutos desde las casas de Alcanella, llegamos a otro botador y tras franquearlo continuamos caminando hacia la izquierda, hasta encontrar una pista forestal. Un cartel de la conselleria de Medi Ambient nos advierte que estamos en una zona de repoblación forestal. En este punto la pista se divide. Giramos hacia la derecha. A los pocos metros, nuestro camino inicia un fuerte descenso hasta llegar a otra bifurcación. Seguimos recto y un poco más adelante salvamos una pronunciada pendiente que nos ofrece vistas sobre Miner Gran. Pasados unos minutos encontramos otra encrucijada de caminos. El nuestro gira hacia la derecha, ignorando el de la izquierda. A partir de ahora el camino siempre irá en descenso, por asfalto, primero en un constante zigzagueo, sin la presencia de árboles, y más abajo, a través de un frondoso bosque de pinos y encinas. Al salir del bosque avanzamos entre huertos y campos de cultivo. Llegados a la calle General Franco, nuestra excursión toca a su fin. Dejamos a un lado el torrente de Sant Miquel y, tras girar a la izquierda, llegamos a la carretera que conduce a Campanet. Según nuestra posición de llegada, Campanet se encuentra hacia la derecha, a unos cuatro kilómetros de distancia.

Info de: diariodemallorca.es